En la actualidad, la seguridad privada ha evolucionado más allá de la protección de bienes y personas. Hoy, nos enfrentamos al reto de ser guardianes de nuestro entorno a través de la EcoVigilancia, un modelo que integra la seguridad tradicional con la sostenibilidad ambiental y la economía circular.
Como personal de seguridad, somos la primera línea de defensa no solo contra riesgos físicos, sino también contra riesgos ecológicos en las instalaciones que custodiamos.
El guarda de seguridad del siglo XXI es un gestor ambiental en el puesto de trabajo. Nuestras responsabilidades incluyen:
-
Uso eficiente de recursos: Apagar luces innecesarias y reportar fugas de agua para reducir la huella de carbono.
-
Gestión de residuos: Supervisar la correcta segregación en la fuente siguiendo el Código Nacional de Colores (Resolución 2184 de 2019):
-
Blanco: Residuos aprovechables limpios y secos (plástico, vidrio, papel).
-
Verde: Residuos orgánicos aprovechables (restos de comida, podas).
-
Negro: Residuos no aprovechables (papel higiénico, servilletas usadas).
-
-
Control de Residuos Peligrosos (RESPEL): Vigilar que elementos como pilas, tóneres y luminarias no se mezclen con la basura común, ya que pueden causar incendios o intoxicaciones.
La detección temprana es vital para evitar desastres ecológicos. Debemos dominar protocolos clave:
-
Protocolo CAR ante derrames: Si detecta una fuga química, actúe bajo los pasos de Contener (aislar con barreras), Aplicar (usar absorbentes) y Retirar (disponer en bolsas rojas).
-
Prevención de Incendios: Realizar inspecciones visuales de extintores y reportar condiciones inseguras como cables expuestos o acumulación de desechos inflamables.
-
Reporte de Novedades: «Lo que no está escrito, no existe». Todo incidente debe registrarse en la bitácora con precisión (qué, cuándo, dónde y quién), sirviendo como respaldo legal ante posibles investigaciones penales por omisión.
Es fundamental entender que omitir el reporte de un daño ambiental puede acarrear graves consecuencias. La ley establece la Comisión por Omisión, lo que significa que un guarda puede ser procesado si, teniendo el deber de vigilancia, no actúa ni informa sobre un vertimiento ilegal o una mala disposición de residuos que cause daño al entorno.
La protección del planeta es una extensión natural de nuestro deber de proteger y salvaguardar. No permitas que la falta de conocimiento ponga en riesgo tu carrera o el medio ambiente.
¿Quieres llevar tu perfil profesional al siguiente nivel?
Te invitamos a capacitarte con los expertos. En CEFORVIG te brindamos las herramientas necesarias para dominar la normativa ambiental, el manejo de crisis ecológicas y la gestión integral de seguridad.
¡Capacítate en CEFORVIG y sé el guarda líder que el futuro necesita!

